Esquina Avinguda del Princep d´Asturies con Vía Augusta.

Edificio señorial. Fachada que entra dentro de lo clásico. ¡Qué contraste de colores más interesante!

Vive gente en su interior, ¿qué debe sentir un edificio cunado dentro de él hay odios y amores, envidias y celos, comprensión y caridad? Aunque el concepto de caridad me causa dolor. No lo acepto. Está fuera de mí, dada mi amoralidad.

“Imaginemos a una pareja en el 2º 2ª del bloque. Las doce de la noche, están en la cama haciendo el amor. No sabemos si son hombre y mujer, u hombre y hombre, o mujer y mujer. Lo único que se nota en el ambiente es un calor y una pasión inhabituales en relaciones de mucho tiempo.

Mientras hacen el amor, suena el teléfono. Es la casera, que le dice a Enrique que en una semana ha de estar fuera del piso. Lo ha de abandonar. Su amante, ahora sí, o mujer u hombre, se pone a llorar. La siento por ti. Nos hemos conocido esta noche. Pero que a uno le echen de su propia casa es muy triste. Pero es que no es mi propia casa, dice Enrique. Además siempre puedo instalarme en la tuya. Su amante parece palidecer. Y le dice, depende de una cosa. ¿De qué? De que está pasión no decrezca en cuatro años. Después de los cuales te tendrás que marchar. De acuerdo, contesta Enrique, mientras le estira a su amante levemente del bigote.”

En un bloque de pisos hay vidas, que los otros habitantes del inmueble desconocen, y yo siendo heterosexual e invocando por la belleza, apuesto por la pasión y el amor del tipo que sea en su interior. ¡Y que viva el sexo!

Versos:

Crecimiento,

la vida es

subir

y bajar.

Mientras que la muerte.

¿En qué consiste la muerte?

Nadie lo sabe.

Ni siquiera yo.

A veces junto a un precipicio.

Siempre respirando hondo.

Y ¿la mar?

¿Qué significa y en qué influye la mar?

Solo para la gente de la costa queda

clara la influencia del mar

en nuestra salud psíquica.

Y de la polución,

y de la ciudad,

y del bosque,

el urbanismo,

las relaciones,

el ámbito laboral,

el amor.

Post 230 - Fachada atenta 1

Por favor, breves palabras para una fachada tan personal:

“Soy, siento y veo, aunque no soy Dios, pues ¿Dios siente?, no lo sé, ni siquiera me importa, vivo en el mundo de los mortales, y yo también mortal, me preocupa mi mundo, de ladrillos y sangre, eso es lo que soy yo, ladrillo y cemento, y sangre, corazón y mente, qué importancia, qué trascendental, entre el ayer y el hoy, me quedo con el hoy, entre el mañana y el hoy, a veces dudo, pero si es el mañana que no sea muy lejano, la muerte acecha, la vida cada vez es más corta, nos hemos de atener a ello, como seres valientes y temerosos, como ser humanistas y espirituales, donde la guerra ya no tiene cabida…”

¿Te interesa la fachada? ¿Por qué?

Hasta pronto lector pasional.

David.

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